Programa de Concierto
Ernst von Dohnanyi
Serenata en Do Mayor para trio de cuerdas Op.10
I. Marcia: Allegro
II. Romanza :Adagio non troppo, cuasi andante
III. Scherzo: Vivace
IV. Tema con variazioni: Andante con moto
V. Rondo (Finale): Allegro vivace
Anton Arensky
Piano Trio N°1 en Re Menor
I. Allegro moderato
II. Scherzo (Allegro molto)
III. Elegia (Adagio)
IV. Finale.(Allegro non troppo)
Pausa
Johannes Brahms
Cuarteto con Piano N°3 en Do Menor Op. 60
I. Allegro non trippo
II. Scherzo. Allegro
III. Andante
IV. Finale. Allegro comodo
Concierto Vespertino 2 - Después del fuego
Notas al programa
Este programa se sitúa en el territorio de la música de cámara como espacio de madurez: no el de la ruptura ni el del conflicto inmediato, sino el momento posterior, en el que el lenguaje ya ha atravesado tensiones históricas y personales, y se reconfigura desde una mayor densidad expresiva y estructural. “Después del fuego” alude aquí a ese estado en el que la experiencia ya ha sido incorporada, y la escritura musical adquiere profundidad, equilibrio y conciencia de sí misma.
La Serenata en Do mayor para trío de cuerdas Op. 10 de Ernst von Dohnányi abre el programa desde una estética de claridad formal y refinamiento. Aunque aún cercana a modelos clásicos y románticos, la obra revela una escritura plenamente consciente de la tradición que hereda. Sus movimientos alternan entre lirismo, danza y variación, mostrando una madurez estilística que no busca ruptura, sino dominio y síntesis del lenguaje.
El Trío con piano n.º 1 en re menor de Anton Arensky introduce una dimensión más introspectiva, donde la forma camerística se convierte en un espacio de elaboración emocional contenida. La célebre Elegía funciona como centro expresivo de la obra, pero su impacto no depende del dramatismo, sino de una escritura que equilibra sensibilidad y estructura. Aquí, la madurez se expresa como capacidad de transformar la emoción en discurso sostenido.
Tras la pausa, el Cuarteto con piano n.º 3 en do menor Op. 60 de Johannes Brahms representa uno de los puntos culminantes de la escritura camerística del siglo XIX. En él, Brahms articula una arquitectura compleja donde cada gesto temático es desarrollado con rigor y profundidad. La tensión no responde a un conflicto externo, sino a una reflexión interna del material musical, donde la forma misma se convierte en pensamiento. La madurez aquí es plenamente estructural: una música que no necesita justificar su lenguaje, sino desplegarlo con absoluta coherencia.
En conjunto, el programa propone una escucha de la madurez como etapa creativa: no entendida como cierre, sino como consolidación del lenguaje tras sus propias transformaciones históricas. Las tres obras dialogan desde distintas aproximaciones a la forma, mostrando cómo la tradición de la música de cámara alcanza, en estos repertorios, un punto de equilibrio entre experiencia, memoria y plena conciencia compositiva.















